Qué tema el orgullo.
Estoy orgulloso de mí. Y me incomoda decirlo.
Muchas veces hablamos de ser orgulloso como si fuera un defecto. Pero estar orgulloso de algo, o de alguien, parece estar bien. Hoy me encuentro en esa contradicción: siento orgullo por algo que hice y, al mismo tiempo, culpa por sentirlo.
Me pasa cuando miro mi camino hasta acá. Mis logros, lo que fui aprendiendo y, especialmente, esto último: poder invitar a mi mamá a un viaje por Europa.
Pienso en los momentos que estamos compartiendo, en los recuerdos que nos van a quedar, y se me infla el pecho.
Después aparece esa necesidad de aclarar que no lo digo desde el ego. Creo. Hasta ese “creo” me sale cuando intento explicarlo.
Hay algo de todo esto que me cuesta transmitirle a alguien que no me conoce desde hace años. Lo que para muchos puede ser algo habitual —irse de vacaciones en familia—, para mí, poder hacerlo realidad, significa muchísimo.
Significa hacer posible algo que durante mucho tiempo ni siquiera entraba en lo que imaginaba para mi vida.
Hace unos años no lo veía como una posibilidad. Un día apareció la idea: “Fua, qué loco sería poder hacerlo”.
Y hoy lo estamos haciendo.
Esta noche, caminando por Madrid, la miraba admirar todo a su alrededor, casi sin poder creer lo que estaba viviendo. Ver esa luz en sus ojos, su sonrisa en la cena, verla sentirse viva, no tiene precio.
Eso es lo que me llena de orgullo. Mirar el camino entre aquella idea y este momento. Saber dónde empecé, lo que costó y cómo llegué hasta acá. Y poder compartirlo con ella.
Por eso también me resulta tan extraño sentirme culpable.
No me pasa que piense que no me lo merezco. Yo sé que sí. Sé lo que hice para que esto pudiera pasar. No necesito convencerme de que el logro es real.
Lo que me cuesta es estar cómodo reconociéndolo.
Quisiera poder decir que estoy orgulloso de mí sin sentir enseguida que tengo que justificarlo. Poder disfrutar de algo que hice bien sin que aparezca esa incomodidad.
Hay muchas cosas que se entrelazan y todavía no sé explicarlas del todo. Pero hoy sentí la necesidad de escribir sobre esto. Porque no quiero que sentir orgullo de mis acciones y de mis logros venga siempre acompañado de culpa.
No tengo una conclusión. Por ahora, ponerlo en palabras me ayuda a procesarlo un poco mejor.
Este espacio se suponía que iba a ser una especie de portfolio. Bueno, acá estamos.
Nunca tuve muy claro qué hacer con él. Por ahora, me sirve para expresarme así. Para contar lo que me pasa, incluso cuando todavía no termino de entenderlo.
Si llegaste hasta acá, gracias.
Te quiero.
— Davo
